Ikigai: Descúbrelo y proporciona el máximo bienestar a tu cuerpo

La palabra en inglés Ikigai hace referencia a las razones por las que nos apasionamos, incluyendo nuestras creencias y vocaciones. En este sentido es importante dejar que nuestro cuerpo se vuelva parte central de nuestro día a día. Permitamos que en todas aquellas actividades en las que hacemos recordar la necesidad de cuidar nuestro cuerpo.

Ikigai, cuerpo y mente.

En muchas ocasiones sólo es necesario incluir en nuestras rutinas diarias cuidados personales para lograr un bienestar corporal. Esto nos ayudará a tener un equilibro físico y mental. 

Así al despertar en lugar de vernos al espejo, podemos pensar en una parte de nosotros y pensar que es lo que la hace única, que forma un fragmento propio, y finalmente lo que nos hace ser nosotros mismos.

Escucha tu cuerpo

Otro punto importante es saber escuchar a nuestro cuerpo, que la naturaleza en su infinita sabiduría lo doto de un sistema para avisarnos cuando algo no va bien.  En algunas ocasiones mientras estamos haciendo home office, clases en línea o alguna otra actividad en la computadora, nuestros ojos empiezan a arder, la cabeza palpita, es ahí cuando podríamos tomarnos cinco minutos de descanso, relajarnos, para darle tiempo a nuestro cuerpo de relajarse y seguir listo para la jornada diaria. 

También tenemos la tendencia a menospreciar dolencias físicas. En ocasiones cuando nos empieza a doler la espalda, los pies o el estómago, nos desesperamos y no sabemos que hacer. Es ese momento cuando debemos tomarnos unos minutos de nuestro tiempo y dejar que nuestro cuerpo nos hable. Recuerda que cuerpo y mente están conectados, así que con suficiente esfuerzo aprenderemos a escuchar las palabras que nuestro cuerpo nos dice y bien podríamos saber que el dolor de espalda lo puede provocar una mala postura frente al ordenador, los pies nos duelen porque el calzado que usamos es rígido y así sucesivamente, dejémoslo hablar.

Las señales del cuerpo

Finalmente debe resaltarse la importancia de la comunicación en la comprensión de nuestro propio cuerpo; así como nuestros padres nos enseñan a usar un lenguaje para comunicarnos con los demás, nuestro cuerpo muchas veces nos manda señales. Estas señales son enviadas cuando necesita algo o bien detecta que algo va mal. 

En las formas de vida actuales, en la que todo es rápido, momentáneo, ignoramos esas señales por estar de prisa, corriendo junto con las demás personas del mundo. Hay que encontrar un momento en el día para cerrar los ojos, respirar y dejar que nuestro cuerpo nos hable, nos diga cómo va todo. Permitamos que se comunique con nosotros. 

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