Apu Waina Pichu Perú

Apus los espíritus protectores de las montañas

Los Apus o espíritus de las montañas en la cosmogonía andina como elemento de conexión espiritual

En la imponente cordillera de los Andes, en Sur América, moran los Apus, vigilantes milenarios, espíritus de las montañas, dónde todos los elementos de la naturaleza están presentes, creando un paraíso natural único. La diversidad del paisaje, está siempre influenciado por esta cordillera de montañas y sus picos.

Con una longitud de 8.500 kilómetros, se extiende desde su extremo norte al occidente de Venezuela, atraviesa Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia y termina en su extremo sur en tierra del Fuego. Está compuesta por algunos de los volcanes más altos del planeta como el Aconcagua con 6.960m sobre el nivel del mar.

Los picos más altos de la cordillera andina albergan a los apus, los espíritus protectores

Formando parte del cinturón de fuego del pacífico debido a su importante actividad volcánica. En toda su extensión va creando paisajes inigualables de belleza única y una magia ancestral tan poderosa que invita a inclinarse ante esos colosos de roca.

No es difícil de imaginar, que esta cordillera haya sido siempre elemento para muchas creencias y leyendas, más allá de lo meramente físico, existe una intrínseca relación natural entre las montañas y la espiritualidad.

En todas las épocas, la humanidad en su relación con la naturaleza, ha tenido un especial respeto y veneración por estas montañas. Todas las culturas y religiones tienen sus montañas sagradas donde se verificaron hechos muy variados.

La palabra Apu, es de origen quechua, significa, ‘Montaña y Dios’ al mismo tiempo, los Apus son los espíritus de las montañas y son los protectores de los pueblos de la de los Andes incluso antes de la época Inca.

En la actualidad muchas personas del Perú y Bolivia, siguen rindiendo culto a sus montañas, como entidades sagradas.

Apus, espíritus vigilantes silenciosos

En el mundo Andino este hecho y concepto no es diferente, las montañas siempre jugaron y juegan un papel muy importante en la cosmogonía de las diferentes culturas establecidas en la zona.

Los Apus a los que se les atribuye más poder son por lo general las montañas más altas, la forma de comunicarse con ellos es a través de ofrendas, rituales, oraciones sagradas, etc., en los que se les solicita, protección, abundancia, prosperidad, fertilidad, fuerza, sanación.

En la actualidad muchas de las tradiciones relacionadas con los Apus, se conservan y se amalgaman en un perfecto sincretismo con filosofías espirituales diversas tornándose algo universal y atemporal.

Es el mes de agosto el que se considera el más apto y activo para la realización de estos rituales, ya que es según la cultura andina la época del año en la que la madre tierra ‘Pacha mama’, está sedienta, hambrienta y es necesario satisfacerla y nutrirla ofreciendo los mejores alimentos para darle energía y fuerzas.

Todavía hoy se realizan ofrendas en las apachetas

Las apachetas o lugares de ritual sagrados son parte también de la cosmovisión andina y están estrechamente relacionados a los Apus. Es en estas apachetas aún hoy, se realizan ofrendas a la pachamama, como forma de relación intercultural viva, pese a las transformaciones y cambios incluso en aspectos culturales con el paso del tiempo.

En una relación intercultural entre el humano y la naturaleza, se considera que los lugares sagrados están vivos, porque se encuentran en el imaginario colectivo de los pueblos.

Los Apus también son considerados al igual que las apachetas, lugares sagrados donde habitan los achachilas o antepasados, junto a los uywiris que son las deidades aymaras que alimentan y cuidan a los seres vivos de la Pacha mama.

Estos lugares son utilizados también para las ceremonias aymaras que se practican dentro de la medicina tradicional. Muchos de los sitios pueden ser utilizados para curar males y afecciones que se relacionan con la terapia del ‘ajayu‘ o espíritu.

Los rituales y ofrendas pidiendo salud o protección, todavía se realizan hoy en las apachetas de los principales apus de la cordillera andina

Herencia Ancestral Andina

Para el habitante andino, cada montaña tiene su propio espíritu, su propio nombre, y su propio dominio al cual protegen. Es de esta manera que cada región tiene su propio Apu o guardián. Los Apus eran generalmente espíritus masculinos aunque también existen deidades femeninas.

Según los incas, el universo estaba dividido en tres reinos:

  • Hanan Pacha (reino de los dioses)
  • Kay Pacha (reino de los hombres)
  • Uku Pacha (reino inferior o inframundo)

Las montañas se elevaban desde el Uku Pacha hasta el Kay Pacha, así los incas tenían la posibilidad de comunicarse con sus Dioses. Las personas rendían culto a los Apus, con chicha (licor con fermento de maíz), sebo de llama y hojas de coca.

Se dice que los incas además realizaban sacrificios humanos ‘Capacocha’, era generalmente en los nevados más altos donde se realizaban estos sacrificios.

En 1995 se realizó uno de los más importantes hallazgos, en la cima del nevado Ampato, el cuerpo momificado de una niña, la ‘momia Juanita’ también conocida como la ‘dama de ampato’.

Algunos de los Apus y montañas más importantes de la región andina

Perú:

Salkantay (Cusco), Ausangate (Cusco),

Coropuna (Arequipa), Hualca Hualca (Arequipa), Huarancante (Arequipa), Ampato (Arequipa), Misti (Arequipa), Chachani (Arequipa),

Sara Sara (Ayacucho), Ccarhuarazo (Ayacucho), Rasuwillka (Ayacucho), Allincapac (Puno)

Bolivia:

Sajama (Oruro), Illampu (La Paz), Illimani (La Paz), Ancohuma (La Paz)

Huayna Potosí (La Paz), Chachacomani (La Paz), Tuni Condoriri (La Paz), Uturuncu (Potosí), Licancabur (Potosí),

Chile:

Paniri (Antofagasta), Copiapo (Atacama), El Plomo (Santiago de Chile)

Argentina:

Chañi (Jujuy), Quehuar (Salta), Aconcagua (Mendoza), Chuscha (Salta)

Pese a que el imperio Inca desapareció hace más de 500 años, el culto a los Apus permanece. Los habitantes del Perú Y Bolivia sobre todo y en especial los que fueron criados en comunidades andinas tradicionales, aún mantienen estas creencias espirituales y prácticas.

Sin embargo, estas creencias ancestrales del mundo andino conviven con las tradiciones religiosas cristianas traídas con la conquista española.

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