Células cancerosas: ¿Todos tienen estas células en su cuerpo?

Una célula sana típica tiene un ciclo de vida de crecimiento, división y muerte. Las células cancerosas son células anormales que no siguen este ciclo.

En lugar de morir como deberían, las células cancerosas reproducen más células anormales que pueden invadir el tejido cercano. También pueden viajar a través de los sistemas sanguíneo y linfático a otras partes del cuerpo.

Echemos un vistazo más de cerca a lo que se necesita para que una célula normal se vuelva cancerosa y lo que puede hacer para reducir sus probabilidades de desarrollar cáncer.

¿Todos tienen células cancerosas en su cuerpo?

No, no todos tenemos células cancerosas en nuestro cuerpo.

Nuestros cuerpos están constantemente produciendo nuevas células, algunas de las cuales tienen el potencial de volverse cancerosas. En cualquier momento, podemos estar produciendo células que tienen ADN dañado , pero eso no significa que estén destinadas a convertirse en cáncer.

La mayoría de las veces, las células con ADN dañado se reparan a sí mismas o mueren por apoptosis. El potencial de cáncer ocurre solo cuando ninguna de esas cosas sucede.

¿Cuál es la diferencia entre una célula cancerosa y una normal? 

En pocas palabras, las células normales obedecen las instrucciones. Las células cancerosas no lo hacen.

Las células normales crecen y se dividen solo según sea necesario para reemplazar las células dañadas o envejecidas. Las células maduras tienen funciones especializadas. Una vez que cumplen su propósito, mueren, completando su ciclo de vida.

Una célula cancerosa tiene genes mutados y es menos especializada que las células normales. Las células cancerosas no siguen la rutina habitual. Necesitados o no, crecen y se dividen y no mueren cuando deberían. Es este crecimiento descontrolado lo que conduce al cáncer.

Las células cancerosas se acumulan para formar tumores y diseminarse al tejido circundante. Estas células también pueden desprenderse y viajar a otras partes del cuerpo.

Para complicar las cosas, las células cancerosas pueden afectar el comportamiento de las células normales. Pueden hacer que las células sanas que las rodean desarrollen nuevos vasos sanguíneos para mantener a los tumores cancerosos con nutrientes.

Las células cancerosas a menudo pueden evadir el sistema inmunológico al inhibir que las células inmunes las diferencien de otras células.

¿Cuál es la diferencia entre una célula benigna y una maligna?

Existe una gran diferencia entre las células benignas y malignas.

Las células benignas no son cancerosas. A veces se sobreproducen y forman tumores, pero no tienen la capacidad de invadir otros tejidos. Por lo general, no son potencialmente mortales, pero pueden serlo si crecen demasiado o se introducen en un órgano. Un tumor cerebral benigno, por ejemplo, puede ser peligroso.

Cuando se extrae un tumor benigno, es poco probable que vuelva a crecer. Dado que las células benignas no se propagan, no es necesario un tratamiento para evitar que las células benignas regresen.

Las células malignas son cancerosas y potencialmente mortales. Tienen la capacidad de invadir los tejidos cercanos y diseminarse por todo el cuerpo.

Cuando se extrae un tumor maligno, las células que quedan pueden provocar un nuevo crecimiento. Es por eso que el cáncer a menudo requiere tratamiento adicional, como quimioterapia, inmunoterapia o radiación, para buscar y destruir células cancerosas en todo el cuerpo.

¿Qué puedes hacer para reducir tu riesgo de cáncer?

No puede eliminar por completo el riesgo de cáncer, pero hay pasos que puede tomar para reducir su riesgo.

  • Evite el tabaco. Esto incluye puros, cigarrillos, pipas y productos de tabaco sin humo. En los Estados Unidos, 1 de cada 3 muertes por cáncer se puede atribuir al tabaquismo.
  • Hágase exámenes de detección de cáncer con regularidad. Algunas pruebas de detección, como las pruebas de Papanicolaou y las colonoscopias, pueden detectar células anormales antes de que tengan la posibilidad de volverse cancerosas. Otros exámenes, como una mamografía, pueden detectar células cancerosas localizadas antes de que comiencen a diseminarse.
  • Beba alcohol con moderación. Las bebidas alcohólicas contienen etanol, lo que aumenta el riesgo de cáncer con el tiempo. El alcohol debe limitarse a una bebida por día para las mujeres y dos para los hombres.
  • Protege tu piel del sol. Evite los rayos ultravioleta cubriéndose la piel y usando protector solar de amplio espectro con un FPS de al menos 30. Trate de evitar pasar tiempo al sol del mediodía y no use camas solares ni lámparas solares.
  • Siga una dieta sana y equilibrada. Trate de incluir muchas verduras, frutas y cereales integrales en su dieta. Limite los alimentos procesados, azúcares, carnes rojas y carnes procesadas.
  • Ejercicio. La inactividad física puede aumentar el riesgo de cáncer. Trate de hacer al menos 150 minutos de ejercicio moderado o 75 minutos de ejercicio vigoroso por semana

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