Caracterología

‘Conócete a ti mismo’: el secreto de la caracterología

La caracterología: el secreto del conocimiento de uno mismo. Conócete a ti mismo

El maestro griego Sócrates, filósofo acaso el más ilustre, y cuyas enseñanzas nos han sido legadas por su discípulo Platón, enseñaba que una regla cierta para la conducta en la vida era el nosce teipsum: conócete a ti mismo. De allí la importancia de la caracterología: el secreto del conocimiento de uno mismo.

Conócete a ti mismo

La enseñanza socrática encierra un llamado a la introspección y la reflexión interior: ¿quién soy, cómo soy; qué tengo y qué busco? De dónde vengo, y a dónde voy. ¿Cómo sabrás cuándo actuar, y cómo hacerlo, si acaso no conoces tus propias fuerzas y tus propios fines? No serás capaz de dar un paso, en la medida en que no estés cierto respecto a la firmeza del piso que tienes por delante. ¡Primero filosofar, luego vivir! Conocer el propio caracter, ese es el secreto.

Caracterología, el secreto

Todas las personas nacemos con un temperamento definido, se trata de un rasgo fisiológico que define nuestra emocionalidad y nuestra vida pasional; incluso los animales tienen sus temperamentos definidos. ¿No es verdad que hablamos del vigor y el ímpetu del león; que advertimos la calma y serenidad del buey, así como entrevemos la mirada meditabunda del búho, y también reímos con las picardías y vivacidad de los simios?

Comunes a todos, en cuanto corresponden a nuestra base orgánica, los temperamentos asimismo nos distinguen a unos de otros: hay personas muy energéticas, otras parsimoniosas; algunas gustan de ser el centro de atracción en las reuniones, y otras, por el contrario, rehúyen las miradas y las preguntas, estableciendo su zona de confort en el silencio y la soledad.

Existen cuatro temperamentos-base, en los cuales podríamos hacer una primera y elemental gran división de todas las personas: las hay sanguíneas, coléricas, melancólicas y flemáticas.

¿Gustas de salir, conversar, ser centro de atracción; vestir bien, los placeres de la mesa; eres extrovertido? Llevas las señas del sanguíneo. ¿Tiendes a ser líder, imponer tu opinión con vehemencia; ser laborioso, enérgico, disciplinado? Llevas las marcas del colérico. ¿Gustas de la soledad y la reflexión interior; hablas poco, escuchas mucho, trabajas con tenacidad; eres introvertido? Tienes allí a un melancólico. ¿Eres calmo, sereno, poco mudable en tu humor; tiendes a gustar de lo simple en lo cotidiano? Hay allí un flemático.

Estas características, muy genéricas claro, permiten sin embargo establecer ciertas “líneas-fuerza” en el desarrollo afectivo y emocional de las personas, permitiendo comprender mejor las razones que los movilizan hacia ciertas u otras reacciones. Y entonces, ¿cuál es la importancia de todo esto? ¡Conócete a ti mismo: el secreto de la caracterología!

“Conócete a ti mismo”: si eres capaz de descubrir y comprender cuáles son las marcas que ha impreso sobre ti la naturaleza, entonces serás capaz de dominar mejor tu natural, forjando lo que en psicología se conoce como “carácter”, es decir, el temperamento orgánico, modelado por la educación, tanto interna como externa.

Y tú, ¿quién eres? Conoce tu temperamento

¿Tiendes a ser una persona triste, iracunda, distraída, demasiado calma? ¿Tus proyectos no logran concretarse porque tienes una característica dominante, a la cual no logras tú mismo dominar? El consejo socrático sale en tu auxilio, y la caracterología te asiste con su sabiduría.

Si eres sanguíneo, haz un esfuerzo por concentrar tu gran energía tras un proyecto que te mantenga siempre vivo e inquieto tras él; ¡no desbordes! ¿Eres colérico?, aprovecha tu enorme potencial para ser útil en una sociedad que espera grandes cosas de ti, ¡sé paciente! Si eres melancólico, abandona tu soledad y brinda a quienes te rodean las luces que has hallado en tu interior, ¡comparte! ¡Y si eres flemático, pon en marcha tus buenas intenciones!, ¡supérate!

“Conócete a ti mismo”: pinta tu aldea, y pintarás el mundo.

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