Caos

¿Cómo mantener tu calma? Silencia tu ruido mental

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¿Has entrado por la puerta de tu casa y has perdido tu paz interior? ¿Parecía que había sido un buen día, pero la sensación se esfuma al abrir la puerta de casa? ¿Cómo mantener tu calma? Si consigues silenciar tu ruido mental, puedes alcanzar la calma.

Si ahora te digo que esa emoción nace en ti. Posiblemente te pongas a la defensiva y no te apetezca seguir leyendo, si sigues leyendo, podrás empezar a ver el camino hacia tu paz interior y cómo mantener tu calma.

¡Déjame que te cuente una historia!

Sales del trabajo, el día ha sido tranquilo y curiosamente no has encontrado mucha caravana para llegar a tu casa, así que hoy no vas a tener que correr y vas a conseguir llegar al gimnasio para hacer una de las clases que más te gusta.

Coges tu mochila y vas a tu clase de yoga.

La clase va genial y después de una buena ducha y vuelves a casa.

Has conseguido conectar con tu paz interior. Así que, aunque estés cansada, sabiendo que te espera trabajo en casa, estás tan bien que decides que hoy no te vas a enfadar con tus hijos, ya adolescentes.

Abres la puerta de casa, y ves unos zapatos tirados en la entrada ‘Todo está bien’, respiras y piensa, ‘Hoy no me voy a enfadar‘ y recoges tu bolsa del gimnasio antes de ir a hacer la cena.

Camino a la lavadora te encuentra la mochila de tu hija, esta vez tirada en medio del comedor, y una chaqueta encima la mesa. ¿Cómo mantener tu calma delante de esta situación?

El mal humor, la rabia, la frustración y la decepción están servidas para cenar.

Sin ser consciente, un berrido sale de tu boca. Pero te das cuenta y controlas el tono de voz. Le dices a tu hija, que recoja los zapatos y la mochila, mientras intentas explicarle que siempre hace lo mismo. Tu hija, sin levantar la vista del móvil, te dice, ‘¿Qué? ¿Ya vienes de mal humor?‘. No contestas, intentas mantener tu calma, morderte la lengua, pero no puedes más y gritas ‘No, me pongo de mal humor al llegar a casa’.

Eso, siempre y cuando el adolescente, no siga contestando, “no hacía falta que vinieras a casa si estás tan mal con nosotros” o alguna barbaridad similar. Si esto sucede, se prepara una buena pelea, donde se acabarán diciendo cosas que no se sienten y de las que probablemente acabará arrepintiéndose. Acentuándose más esa sensación de sufrimiento y frustración.

¿Qué ha fallado en tu intento de mantener tu calma?

Seguramente, lo primero que pensarás será que lo que ha fallado ha sido la actitud del adolescente.

De lo primero que debemos darnos cuenta, es que siempre buscamos la razón de nuestras emociones fuera de nosotros cuando en realidad somos los únicos responsables de ellas.

Pensamos que estábamos muy bien y que ha sido la actitud del adolescente la que nos ha hecho enfadar. En este pensamiento nos enganchamos e intentamos justificar nuestro comportamiento resultante.

Sea como sea, las que acabamos sufriendo somos nosotras, y de rebote, nuestros adolescentes. ¿Estás harta de vivir así? No puedes cambiar la realidad pero si tu percepción y emoción sobre ella.

Para darnos cuenta de que lo que pasa empieza en nosotros, el primer análisis útil es pensar si todo el mundo hubiese reaccionado igual. A mí me sirve mucho comentarlo con mis amigas y escuchas sus reacciones delante de mis enfados. Unas dicen “Pues lo dejas allí, que no se moverá”, otras “A mí también me molesta, el mío hace lo mismo”, y su abuela seguramente dice “Tú hacías lo mismo, ya dejará de hacerlo”.

Estos comentarios muchas veces no te sirven o incluso no puedes entender como alguien no te entiende, pero, ¡Date cuenta! si la reacción delante de un hecho es distinta, ahí tienes la clave para ver que lo que sientes está en ti, no en el desorden. Ahí está el camino a cómo mantener tu calma

Quizás, ya te habías dado cuenta de que debes tomarte la vida de otra manera, pero no sabes cómo hacerlo.

¿Cómo tomarte la vida de otra manera si estás harta de sufrir? ¿Cómo conseguir mantener tu calma?

La frase clave que creo que tendríamos que llevas tatuada, es que la realidad no es como yo quiero que sea.

Yo llego tranquila del gimnasio y me gustaría encontrar la casa recogida y tener unos hijos perfectos (bajo mi idea de perfección) que lo tuviesen todo ordenado. Esta primera creencia, nos lleva a enfadarnos cuando vemos que la realidad no es la que deseamos. 

Ahora es cuando pensamos, “¿Tengo que aceptarlo?”. ¡Cuidado! Aceptar no es resignarse, porque nuestra protagonista se ha resignado con los dos primeros desajustes de su realidad, pero como no había aceptación, al final ha explotado.

¿Cómo puedo diferenciar aceptación y resignación?

Para aceptar la realidad, una vez ya sé que la realidad es como es, y no como yo quiero que sea, debo entender porque me molesta tanto ese desorden. En realidad, ya hemos visto que me molesta a mí y que hay otras personas que no se siente tan mal como yo.

Puedes analizar lo que sientes tú, aquí te nombro algunas causas posibles:

  • Quiero que me hagan caso, porque soy la madre y tiene que hacerme caso, y punto.
  • Pienso que estoy muy cansada, que todo lo hago yo, que hago mil cosas por ellos y que no me merezco esto. ¿Es tanto pedir que guarden sus cosas? En definitiva, que no me siento querida cuando me tratan así.
  • Pienso que la casa tiene que estar perfecta, que en una casa tiene que haber orden y que es lo que yo les he enseñado
  • Pienso que alguien puede tropezar y se puede hacer daño y entonces tendremos que ir al médico, ¿Y si pasa algo?
  • ¿Y si viene alguien? ¡Imagínate que viene alguien y ve la casa así! ¡Qué vergüenza!

¿Con cuál te identificas tú? ¿Cuál es tu pensamiento? y tu emoción ¿Sabes que sientes?

HASTA QUE NO HAGAS AL INCONSCIENTE CONSCIENTE, SEGUIRÁ DIRIGIENDO TU VIDA Y LO LLAMARÁS DESTINO

Carl Gustav Jung

Cuando lo encuentres, párate y piensa si ese porque vale la pena tu sufrimiento. Si esa creencia, que va más allá de una mochila o unos zapatos en el suelo, te hace sufrir en otros momentos de tu vida.

¿De verdad no te quieren porque no ordenan las cosas? O ¿Pasa algo si alguien viene a verte? O…te animo a mirar en tu interior y mirar que hay más allá de las cosas en el suelo, porque si te enfadas, porque si te hace sufrir, hay algo más dentro de ti.

Y si lo encuentras, te animo a trabajarlo, piensa en lo que te resuena dentro cada vez que veas las cosas por el suelo, y podrás gestionar el desorden sin ponerle emoción. Podrás mantener la calma.

Este ejercicio es el efecto espejo, la semana que viene te hablaré de él

¿Y si encuentro mi creencia profunda, dejaré de enfadarme, podré mantener mi calma?

Al principio no es tan fácil, ya que hemos generado un hábito emocional durante mucho tiempo, y posiblemente se nos dispare automáticamente.

Pero ahora, podrás observarlo, y empezar a controlarlo. Primero te enfadarás, pero podrás observarte mientras te enfadas. Después verás que es lo que provoca ese hábito y serás capaz de controlarlo antes de que se dispare. 

Recuerda, siempre hay momentos en que volverás a caer, pero una vez empieces el camino, siempre irás en la dirección adecuada, camino hacia la tranquilidad, manteniendo tu calma, tu paz interior. Conseguirás acallar tu ruido mental.

¿Esto quiere decir que tengo que permitir que hagan lo que quieran?

Noooo, nada más lejos de la realidad, nuestro objetivo es dejar de sufrir delante de situaciones como estas, pero hay que seguir educando, y evidentemente somos los que ponemos las normas en nuestra casa.

Al no dejarnos llevar por las emociones, al ser capaces de controlarnos podremos negociar, hablar o gestionar la situación con nuestro adolescente de una nueva manera, y llegar a un acuerdo con él, con las consecuencias que conlleve para él. 

Pero dejaremos de sufrir y de enfadarnos al encontrarnos, otra vez, la casa patas arriba, porque la realidad, aunque no nos guste, no la podemos cambiar, solo la podemos gestionar, sin ponerle nuestras emociones negativas.

Si quieres saber más, como ir encontrando tus creencias en tu día a día, como trabajar tus sentimientos de sufrimiento, agotamiento, desbordamiento, etc. sígueme en silenciaturuidomental. com 

Recuerda, para aprender a controlar tus emociones negativas primero tienes que conocer que las causa y después controlar que es lo que las dispara. Mantén tu calma, tu paz interior.

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