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Descubre las 5 libertades de Virginia Satir

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Existen personas que se han dedicado desde muy pequeños a estudiar el comportamiento humano, sus interacciones, emociones y crecimiento. Uno de estos seres maravillosos es Virginia Satir, autora de muchos libros, terapeuta estadounidense, y creadora de una de las terapias familiares más prometedoras de todos los tiempos. Quizá es más conocida en los últimos tiempos por lo que conocemos por las 5 libertades de Virginia Satir.

Las 5 libertades de Virginia Satir, son cinco enunciados o afirmaciones que te permitirán aumentar tu autoestima y por ende tener la libertad de ser feliz. Muy probablemente concibas que la felicidad es relativa y en eso tienes toda la razón, ya que dependerá de lo que es importante para ti. Lo primordial es conseguir una relación íntima contigo mismo que te permita ser lo que quieras ser, decir lo que sientes y piensas, sentir, pedir y correr riesgos.

La libertad de ser

“La libertad de ser y escuchar lo que está aquí, en lugar de lo que debería ser, fue o será”.

En la educación de muchos padres hacia sus hijos, suele darse algunos mensajes que quedan grabados en el subconsciente de cada niño. Estos mensajes permanecen con nosotros y se manifiesta muchas veces en inseguridades hacia nuestra personalidad. Uno de los mensajes que puede afectar grandemente la autoestima es: Debes ser un buen niño porque sino, nadie te querrá.

Este tipo de mensaje, puede hacer que muchas personas no se muestren tal cuál son, por temor a no ser aceptados. También este y otros tipos de mensaje, te lleve a mantenerte pensando en lo que pudiste ser, en lo que debiste vivir. Este tipo de pensamiento te limita y no te permite vivir y disfrutar el presente. Debes saber que eres libre de ser lo que realmente eres, y te pregunto; ¿ Te conoces, sabes realmente quien eres?.

La primera libertad de Virginia Satir, nos recuerda la libertad que tenemos para ser quien somos, sin apariencias, sin máscaras colocadas para encajar. Sólo cuando nos conocemos y tenemos una relación íntima con nosotros, podemos mostrar sin miedos nuestro ser. Vivir en el presente es nuestro derecho, disfrutemos cada detalle del día y dejemos de perder las energías y tiempo en pensar lo que pudo ser, o temiendo lo que está por llegar.

La libertad de decir lo que uno siente y piensa

“La libertad de decir lo que uno siente y piensa, en lugar de lo que uno debería sentir y pensar”.

Muchas veces puedes preferir callar a decir lo que piensas, si es una decisión tomada desde tu interior y no obedece a factores externos, en ciertas situaciones pueda ser lo más acertado. Lo que no podemos permitirnos, es interactuar con las demás personas con temor a no decir lo que pensamos o cómo nos sentimos para no herir a los demás. A la larga este tipo de relaciones tienden a ser superficiales, ya que no son forjadas desde la transparencia y el respeto a los que pensamos.

Las verdaderas amistades se dicen, lo que realmente sienten. Mucho más amigo de alguien es aquel que le hace un llamado de atención al otro cuando se equivoca, sin temor a herir susceptibilidades ni a ser tomado a mal. Así sucede con las relaciones auténticas, profundas y estables, ejercemos la libertad de decir lo que sentimos y pensamos sin temos y con un profundo respeto a nuestras ideas y a la integridad propia y de los demás.

La libertad de sentir

“La libertad de sentir lo que uno siente, en lugar de lo que uno debería sentir”.

Una de las libertades que nos cuesta un poco asimilar es la libertad de sentir, Muchas veces nos podemos sentir molestos, cuando en realidad detrás de aquella molestia se esconde la tristeza por algo que concebimos como injusto. Lo principal es empezar a conocer nuestras emociones y en vez de reprimirlas, entender que por alguna razón nos sentimos de cierta manera y que somos libre de tener aquel sentimiento.

Ésta libertad pasa a través de los retos que imponen ciertos convencionalismos humanos, como que los hombres no lloran o que si estás triste es porque no eres optimista. Los seres humanos podemos experimentar en cualquier momento, rabia, tristeza, temor, amor. Nadie puede obligarnos a sentirnos diferentes ni debemos temer a ser juzgados por lo que sentimos.

Si un día estás triste, es así cómo te sientes aunque alguien pueda juzgar tu sentimiento y decir; ¡tienes todo para estar feliz! realmente en ese momento tienes la libertad de sentirte así y sólo tú decidirás cómo manejar tu emoción. No quiere decir que los demás no se preocupen y quieran ayudarnos, lo importante no es simular sentirte bien cuando en algún momento te sientas mal.

La libertad de pedir

La libertad de pedir lo que uno quiere, en lugar de esperar el permiso para hacerlo”.

Existen situaciones en nuestra vida en la cual deseamos algo y no lo pedimos. Un ejemplo de ello, puede ser que te encuentres en un trabajo en el que estás seguro que por tu esfuerzo y desempeño merezcas un aumento de sueldo. Muchas veces esperas que tu supervisor se de cuenta y valore tu esfuerzo y tome él la iniciativa de aumentarte el sueldo. En vez de esperar por qué no pides lo que deseas, ya que en tu interior tu reconoces tu esfuerzo y el deseo que recompensen el valor de tu trabajo.

Cuántas esposas o esposos, esperan hasta sentirse frustrados por el amor, detalles o reconocimiento de sus maridos. Siéntete en libertad para pedir lo que quieres, en vez de esperar que otro te permita hacerlo, como nos aconseja Virginia Satir.

La libertad de correr riesgos

La libertad de correr riesgos por tu propia cuenta, en lugar de elegir solo lo que es “seguro” y no arriesgarse”.

Nuestros intereses, necesidades y deseos pueden cambiar a medida que crecemos y experimientamos. Muchas personas toman la decisión de quedarse en su zona de confort y no perseguir sus sueños y deseos por temor «al que dirán» o a saltar de aquel lugar donde se sienten seguros. Sin importar la edad, tenemos el derecho de tomar ciertos riesgos, bien sea en lo personal, profesional o sentimental.

El correr riesgos, es parte de ser libres, de tomar nuestras propias decisiones y asumir los resultados. Sólo reconociendo que somos libres para arriesgarnos, podemos crecer en otros ámbitos de nuestras vidas, reinventarnos y muchas veces salir de situaciones que de otra manera no nos permitirían avanzar.

Ahora que conoces las 5 Libertades de Virginia Satir, puedes integrarlas a tu vida y sentirte más libre y feliz.

Desde mi sitio de paz, te envío un abrazo.

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