creer es crear

Creer es crear. ¿En verdad Crees?

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Mucho se habla del principio del mentalismo. Que todo es mente, que lo experimentado, sea positivo o negativo, es producto de nuestros pensamientos y se relaciona con lo que creemos. De este principio se deriva el ya famoso dicho: «Creer es crear«

Si partimos de este principio, queda claro, que no estamos sometidos al azar. No somos un corcho en medio del mar, sometidos al capricho de las olas. Por el contrario, somos cien por ciento responsables de lo que nos sucede, pues, somos los creadores de nuestra realidad, sea esta agradable o tortuosa.

Pero, ¿cómo creamos nuestra realidad?. ¿El solo hecho de pensar determina nuestras experiencias?. ¡Claro que no!. El pensamiento por sí solo no tiene el poder de crear, se necesita un ingrediente adicional. La emoción. Y en estos dos elementos se esconde el secreto de la creación.

Todo es energía.

Todo es energía. Esta energía tiene dos polaridades. La polaridad positiva y la negativa. Se necesita la mezcla de estas dos polaridades para crear manifestación. Esto lo vemos en nuestro hogar, al conectar una batidora a la toma de corriente. Si esta tuviese dos polos positivo o dos negativos, no se produciría movimiento y no funciona el aparato.

En este ejemplo, se necesita una corriente positiva y una negativa, para crear magnetismo que a su vez, creará movimiento, también en base a la polaridad. Y aparece increible, como no percibimos que dentro de estos hechos científicos se esconden antiguas enseñanzas espirituales, como el misterio de «La trinidad» o mejor conocido como «Padre, hijo y el espíritu santo».

Es en esa trinidad, donde se esconde el secreto del principio del mentalismo, aunque algunas religiones lo cataloguen como tres seres o personas, en realidad nos está hablando de las mezcla de las dos polaridades para lograr la manifestación, la creación o materialización.

El secreto de la santísima trinidad

En este caso «El padre» representa la polaridad positiva, «El pensamiento». «El espíritu santo» es la polaridad negativa «La emoción» y «El hijo» en realidad es la manifestación o el producto de la mezcla entre el pensamiento y el sentimiento o emoción. Y en un nivel más elevado se traduce en que: «La Inteligencia más el amor producen la creación». Ahora ya sabes los elementos necesarios para creer y crear.

Y este conocimiento se nos ha otorgado desde la antigüedad por muchos sabios, y aunque tenemos ojos y oídos, no hemos querido ver ni escuchar. ¿Acaso no lo dejó ver Jesús cuando dijo: …es lo que sale de la boca lo que contamina al hombre…»? Es decir la palabra es la mezcla del pensamiento y la emoción que une los ladrillos de la manifestación.

También lo enseño cuando alguien le pedía ser sanado y Jesús le preguntaba: «…¿Crees que puedo hacer esto?…» y la persona respondía «¡Si! si creo». Ese convincente «Si creo» era la manifestación verbal de lo que esa persona pensaba y sentía en ese momento. Pensaba y creía (sentía), que Jesús lo podía sanar y fue su pensar y su creer lo que hizo posible la manifestación de su salud.

¿Entonces, con solo creer en algo, lo puedo hacer posible?

Generalmente manifestamos lo que creemos, creer es crear. Los conceptos que hemos asimilado, buenos o no, determinan nuestras creencias, y estas determinan nuestra realidad. Pero ¡ojo!, Una cosa es lo que de verdad creemos y otra lo que creemos que creemos. Y allí es donde juega un papel fundamental el subconsciente.

El subconsciente, es el «disco duro» donde se graban todos los conceptos aprendidos desde nuestro nacimiento, hasta nuestra muerte. Conceptos que hemos aceptado como una verdad sin discusión alguna y cada vez que atravesamos una situación donde encaje uno de estos conceptos, el eficiente subconsciente no los manifiesta automáticamente.

Esto quiere decir que nuestro poder creador es tan eficiente que hasta podemos ponerlo en piloto automático para que manifieste esas creencias arraigadas estemos consciente o no de estas, y este es la razón de ser de nuestro subconsciente. Es el piloto automático de esta nave que llamamos existencia.

No es culpa de la mala suerte

En base a lo anterior, podemos concluir y estar seguros que tenemos el poder de crear nuestra realidad, lo hacemos cada día estemos consciente o no de esto. Cada cosa positiva o catastrófica que experimentando no es culpa de la mala suerte, del destino, de las circunstancias, del vecino, de la suegra, del gobierno, etc. ¡No!, el único o única responsable eres tu.

¿Y qué podemos hacer para reordenar nuestras vidas y manifestar solo cosas y experiencias positivas?, pues, en primer debemos revisar nuestro disco duro, nuestro subconsciente, y ver qué conceptos o creencias erradas, están torciendo nuestra realidad y sustituir esos conceptos por otros positivos. Como lo decía San Pablo: «Somos transformados por la renovación de nuestros pensamientos».

Muchos de estos conceptos, están muy escondidos, arraigados y petrificados y necesitaran mucho trabajo para cambiarlos. Pero no hay nada que la firme voluntad de mejorar no pueda logar, asì que de ahora en adelante ten en cuenta en lo que crees, ya que, creer es crear.

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