La semilla del sufrimiento materno

¿Sabes cuál es la semilla del sufrimiento materno?

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Todos nacemos amorosos, sin prejuicios, abiertos al mundo, sin embargo lo que pasa después de nuestro nacimiento es la semilla del sufrimiento humano

Cuando estamos en el vientre materno experimentamos una sensación confortable, porque nuestras necesidades básicas están siendo satisfechas.

En el vientre materno hay un equilibrio perfecto, alimento a demanda, sentirnos protegidos, cobijo, todo naturalmente y sin interrupciones.

Cuando nacemos, todo se torna más caótico, el parto generalmente resulta ser algo absurdamente violento.

Separan la criatura recién nacida de su madre, los malos tratos que le dan a la mujer parturienta resultan inaceptables para alguien que recién acaba de parir.

Lo ideal para que un bebé llegue al mundo es un ambiente en donde su madre esté en intimidad, cómoda, que sean ambos respetados.

¿Qué necesita el bebé para seguir en ese paraíso como estaba en el vientre materno?

Una madre que haya tenido la experiencia de fusión emocional con su propia madre, y de esta manera ella tendría la necesidad visceral  de permanecer con su criatura.

Sin embargo, a ninguno de nosotros nos ha sucedido eso. 

Ni nuestras madres se despojaron de prejuicios y opiniones, ni nuestra abuelas tampoco, y por lo tanto nosotras tampoco.

A no ser que previo al nacimiento de nuestros hijos, hubiésemos trabajado en nuestra conexión interna, para lograr esa fusión con nuestros hijos.

Los bebés nacen profundamente amorosos, sin embargo la falta de fusión con su madre es la semilla del sufrimiento humano.

“Separar los niños recién nacidos de sus madres no es ingenuo, tampoco casualidad ni error. Mientras todos contribuyamos a que las cosas continúen dentro del mismo sistema, opinando prejuiciosamente y repitiendo como si fueran mantras las mismas ideas obsoletas, no habrá verdaderas chances para un cambio total de perspectivas ”.

Laura Gutman

¿Los bebés son capaces de reaccionar ante el sufrimiento?

Si claro, desde que nacemos tenemos el instinto de supervivencia, esto es innato.

Ante ese sufrimiento de la falta de cuerpo materno, los bebés se pueden volver pasivos (dominados) o agresivos (dominadores).

Los bebés van a entender que el mundo es un lugar hostil, así empezamos a actuar en el mundo.

La falta de cuerpo materno disponible cuando éramos niños, hace que de adultos seamos consumidores compulsivos, puesto que de niños no fueron satisfechas nuestras necesidades básicas.

Ser consumidor compulsivo, se puede ver desde ser adicto a la aprobación, hasta los drogadictos, sea un caso u otro es producto de necesidades básicas no satisfechas.

Todos contribuimos a que esa semilla del sufrimiento humano se siga prolongando con cada criatura que nace.

Seguimos emitiendo juicios y opiniones que hacen que la madre se separe de su bebé.

Ningún bebé reclama algo que no necesita, sin embargo seguimos apoyando que una madre no escuche su instinto materno.

Nos corresponde a todos como sociedad, comenzar a actuar como tribu que apoya a las madres a establecer un vínculo profundo con sus hijos.

De esta manera estamos sembrando una semilla para una mejor sociedad.

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