Las religiones abrahámicas, el origen de la fe cristiana

Las religiones abrahámicas, el origen de la fe cristiana

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Al estar leyendo este artículo en español cualquiera podría inferir que tus creencias son o han sido influenciadas por la tradición abrahámica. La inferencia no siempre es correcta, pero es incuestionable que la cultura occidental es dominada por la fe de Abraham. Si en tu infancia viviste en una familia de tradición cristiana, debes conocer al padre de la fe. Abraham es considerado el patriarca de la fe monoteísta que da a luz al judaísmo, posteriormente al cristianismo y finalmente al islamismo.

Tal como lo lees, religiones que hoy en día se diferencian tanto una de otra por el nefasto radicalismo, tienen un mismo origen. Es más, si quisieras hacer una afirmación atrevida, se puede decir que Abraham es el padre de la mayor parte de toda la fe en el mundo. Lo anterior lo puedes demostrar con datos. Recuerda que el imperio romano, la base de toda la historia occidental, se convirtió al cristianismo. Al momento de su caída, los pueblos de los que descienden los Estados occidentales modernos heredaron la fe de Abraham.

La expansión del cristianismo

El imperio Español luego sería uno de los primeros en encargarse de expandir el cristianismo al entonces recién descubierto continente americano. El resto ya es historia, podrías nombrar cualquier país considerado occidental y con toda seguridad su religión es abrahamica. Sin embargo, no hay que olvidar el dominio del islam sobre medio oriente y el norte de África o a los judíos en Israel y otras partes del mundo. Ya debes estar comprendiendo la magnitud histórica de la fe del patriarca.

En caso de que prefieras observar en número de seguidores el tamaño de estas religiones, te lo muestro a continuación:

Cristianismo=2,382,750,000 de personas, o un 30% de la población mundial.

Islam=1,907,110,000 de personas, o un 25% de la población mundial

Judaísmo= 14,660,000 de personas, o un 0,2% de la población mundial

En conjunto estas religiones tienen el 55,2% de la población total en su fe. Si a eso le agregas que el Islam es la religión con mayor crecimiento en tiempos recientes, puedes deducir que el nombre de Abraham perdurara por mucho más tiempo. Abraham, el caballero de fe viendo la monumental herencia que dejo Abraham, quizás quieras entender que lo hace tan especial. En su leyenda, Dios le ordena abandonar su tierra y emprender un viaje a un lugar que le habría de mostrar.

La promesa

Al ser el elegido, Dios le hizo la promesa de bendecir su descendencia y a través de ellos extender la bendición al resto de las naciones del mundo. Además le promete un hijo, el cual nacerá de su esposa, anciana y estéril. Por si ya no fuera un absurdo, no era una promesa inmediata. Abraham tuvo que esperar interminables años, en los cuales cualquier hombre se habría rendido ante la imposibilidad y tardanza de la promesa. Tanto tu como yo, de estar en la situación de Abraham, capaz no fuéramos soportado tal espera.

Pero la fe del patriarca se mantuvo y con el tiempo se vio recompensada. Abraham tuvo a su hijo, al cual quería por sobre cualquier otra cosa. Aunque poco tiempo después, dios le ordenaría desprenderse de él y de la peor manera. Llegamos al punto de su historia que mayor división causa. Si eres cristiano, sabes que Dios le pidió a Abraham que sacrificase a Isaac. Un acto impensable para un padre, sobre todo al ser un hijo producto de la promesa.

Fe inquebrantable

Ponte en su piel un momento, debes clavar un cuchillo sobre tu propio hijo. Cometerías un acto irracional, innatural, inmoral e indescriptiblemente difícil. Dudo mucho que tanto tú como yo pudiéramos tan siquiera tomar el arma en mano.

Abraham no solo tomo el cuchillo, de no haber sido detenido por la intervención de un ángel lo habría hecho. El acto termino siendo una prueba más, pero una que solo el podría superar. Es por ello que Abraham es descrito como el caballero de fe según el filósofo danés Soren Kierkegaard. Alguien extraordinario que actúa no en pos propia, sino ejecutando la voluntad divina.

Si lo analizas de forma racional, Abraham no es más que un pobre loco dispuesto a lo peor por su fe. Pero ello es un error porque su certeza estaba en que Dios no le haría perder a Isaac permanentemente. Su fe no respondía a la racionalidad. Él es un ejemplo del poder de la fe. De creer que Dios no te desamparara, no importa lo gris o bizarro del panorama.

Incluso si practicas una espiritualidad muy distinta, te puedes beneficiar mucho del motor que movió al padre de los judíos. Tener plenitud en tus creencias y convicciones, en aquello a lo que dedicas tu fe.

Un abrazo de luz.

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