Antes de levantarte, retírate al lugar del altísimo

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Los grandes músicos, pasan horas y horas practicando y ensayando para lograr dominar un instrumento. Como estudiante y buscador de Dios, debes practicar todos los días. Esta práctica debes afianzarla hasta que las verdades experimentadas queden incorporadas en tu ser, como un gran aprendizaje. Hoy te quiero compartir uno de los ejercicios que puedes hacer antes de levantarte por las mañanas, Conny Méndez nos aconsejaba: Toma tiempo, retírate al lugar del altísimo.

Conny, nos mostró un ejercicio que los grandes maestros han diseñado no sólo para limpiar el subconsciente, sino que; Primero, te preparará para todas las experiencias del día. Segundo, te dará la habilidad para contactar con el plano espiritual en cualquier momento. Por último, la capacidad de transformar todo lo que necesite ser transformado con nuestra sola presencia. La primera vez que leí este ejercicio en la revista: » El Nuevo pensamiento» recordé las palabras de Jesús cuando decía a sus apóstoles que ellos llegarían a hacer cosas an mayores que Jesús.

Conny, explica que el silencio es tanto un lugar como una condición. Es un lugar porque lo encontramos dentro de nosotros mismos y una condición, porque cuando estamos allí, estamos en paz y en la presencia de Dios. Te has fijado, que mientras estas allí en silencio conectando con la presencia de Dios en tu interior te olvidas de todo. Cuando dejas aquel silencio regresa de ese lugar con las energías renovadas, con la mente despejada y capaz de sentir y pensar más armoniosamente.

«LA PAZ QUE SOBREPASA TODA COMPRENSIÓN»

Filipenses 4-7

Retírate al lugar del altísimo

1. Relájate

El primer paso de este ejercicio, que puedes hacer antes de levantarte, es relajarte. Muchas veces nos despertamos y nos sentimos más cansados que cuando nos fuimos a dormir. Cuando abras los ojos toma consciencia de tu cuerpo y observa si alguna parte de tu cuerpo está tensa. Ve soltando poco a poco todas las partes de tu cuerpo, relajando a medida que lo observas de pies a cabeza.

2. Estad quietos

Mientras estés realizando el ejercicio y vengan pensamientos a nuestra mente, repite esta frase del salmo 46: «ESTAD QUIETOS Y CONOCED QUE SOY DIOS». Solamente cuando estamos tranquilos y los pensamientos y sentimientos se apagan, podemos estar en presencia de Dios. Recuerda que todo está dentro de ti. Si estas en calma y sientes paz, estás en la presencia de Dios, de tu YO SUPERIOR, de la divinidad, sea el nombre que tu le asignes.

3. Presta atención a tu chakra Coronario

Ahora, luego de estar en calma, presta atención a tu chacra de la coronilla. Visualiza una luz o llama de color rosado y repite las palabras: «YO SOY LA LUZ DEL MUNDO». Visualiza ahora la luz recorriendo todo tu ser hasta más allá de tus pies y mientras tanto repite, » YO SOY LA LUZ», » YO SOY EL PUNTO LUMINOSO POR DONDE DIOS SE ASOMA AL MUNDO».

4. Pasa ahora la atención a tu tercer ojo

Ahora fija la atención a tu frente, justo encima de tus ojos , donde siempre visualizamos nuestro tercer ojo. Repite; » YO SOY LA INTELIGENCIA DIVINA», puedes repetirlo varias veces. Simultáneamente piensa que nada que no sea perfecto puede manifestarse en la presencia de Dios. Decreta que sabes perfectamente lo que tienes que hacer porque te guía la inteligencia divina. Afirma: «TUS PENSAMIENTOS SON MIS PENSAMIENTOS».

5. Fija la atención a tus ojos

Ahora concéntrate en tus ojos y declara: «YO VEO CON LOS OJOS DEL ESPÍRITU», «CRISTO MIRA POR MIS OJOS». Los ojos son los servidores del espíritu.

6. Ahora céntrate en la garganta

Fija tu atención a la garganta y repite: «TODO PODER ME HA SIDO CONFERIDO EN MENTE, EN CUERPO, EN ESPÍRITU». El verbo a través de mis fuerzas vocales tiene todo el poder para controlar toda influencia negativa. Recuerda en todo momento que la palabra tiene poder.

7. Lleva la atención a tu cuello

LLevando la atención a tu nuca, repite: «YO SOY LIBRE, NO TENGO ATADURAS». Declara que eres libre, por la libertad del espíritu. Cuando repitas esto siente que sueltas toda la carga que puedas creer llevar sobre tu espalda.

8. Concéntrate en tu espalda

Toma conciencia de tu espalda y repite: » YO SOY FUERTE EN EL SEÑOR CON TODA LA FUERZA DE SU PODERÍO». Con toda esta fortaleza, sentirás todas tus cargas livianas, ya que no son sólo tus fuerzas son las de la divinidad.

9. Pasa tu pensamiento al corazón

Sintiendo los latidos de tu corazón, piensa y repite; » YO SOY EL AMOR DIVINO». Recuerda que el amor todo lo puede, todo lo transforma. Reclámalo para ti y para el mundo.

10. Baja tu atención al estómago

Concéntrate en la boca de tu estómago y repite; «ESTOY SATISFECHA CON LA SUSTANCIA DIVINA». Este lugar, el chakra del plexo solar unido al plexo cardíaco, es el lugar por donde el espíritu envía el amor a todo el cuerpo.

Se dice en Metafísica Cristiana que el genio que preside allí es Juan el Místico, el discípulo que apoyó su cabeza
en el pecho de Jesús. La substancia divina quita la fatiga de mi cuerpo, renueva los tejidos, restaura la energía,
estabiliza mi mente y prospera mis asuntos. Todo deseo de mi Alma y toda necesidad de mi parte física están
llenas

Conny Méndez

11. Fija tu atención en el ombligo

Luego de contemplar la substancia divina, baja la atención a tu ombligo y declara; «EL ORDEN DIVINO ESTÁ ESTABLECIDO EN MI MENTE Y EN MI CUERPO».

12. Ahora tu atención va al abdomen

Ahora fijando tu atención en la parte inferior del abdomen declara: «YO ESTOY VIVO PARA SIEMPRE EN CRISTO». Repite, la vida se riega por todo mi cuerpo, estoy sana, «YO SOY SALUD». Mis ojos brillan, mi piel se hace radiante, todos mis sentidos se agudizan. Termina visualizando tus piernas y declarando: » YO MARCHO POR SENDEROS DE RECTITUD Y PAZ».

Estoy segura que a medida que realices este ejercicio te sentirás más conectado con la divinidad que está en ti. Comenzarás el día cargado de buena energía. Sentirás que eres uno con la naturaleza y con el amor divino. Que todo fluye para tu bien. Conny siempre nos aconsejaba, estar atentos y en silencio para escuchar lo que la Divinidad tiene para decirnos.

A veces el día a día no consume y nos perdemos de esos susurros, es aconsejable hacer un alto y en silencio decir; habla divinidad que yo te escucho.

Tratamiento para terminar el ejercicio

Conny nos recomienda terminar este maravilloso ejercicio con la siguiente declaración:

YO SOY la Vida de Dios. Yo irradio su juventud, su belleza y su salud; mi piel está radiante, fresca. Yo niego las
imágenes antiguas que hayan en el subconsciente, y decreto: Que mi materia no tiene voluntad propia ni poder
para oponerse para que Dios manifieste a través mío el decreto que acabo de hacer. Lo digo en nombre de mi
YO SOY. Gracias, Padre, que me has oído.

Conny Méndez

Espero que incorpores esta meditación a tu cotidianidad. Segura estoy que te ayudará a reafirmar la verdad en tu vida.

Un abrazo de luz.

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