Pueblo Nuevo 2002 - El equipo de las moras - Antonio Cantarero

Nosotras somos el orgulloso equipo de las moras

El Pueblo Nuevo 2002 exhibe con orgullo ser el equipo de las moras de Terrassa

Equipación, espinilleras, botas y DNI. Imane ya ha preparado su mochila para el partido. En unos minutos cogerá un autocar junto a su equipo, el Pueblo Nuevo de Terrassa, y, tras tres horas de viaje, llegará a Andorra donde, con un poco de suerte, si llega el maldito transfer, podrá debutar.

Han pasado tres semanas, tres jornadas de liga en las que Imane prepara su mochila para un partido que la obligan a ver desde la grada. Es marroquí y el gobierno de su país ha de enviar una documentación que le permita tener ficha en la Federación Catalana de Fútbol.

En su equipo están acostumbradas a estos trámites. En el juvenil A del Pueblo Nuevo 2002, club de un barrio periférico de la ciudad, la mayoría de sus jugadoras son de nacionalidad extranjera o de padres migrantes de otros países. Esa es la forma “fina” de decirlo, la llana es que son el Equipo de las Moras.

Así, al menos, son conocidas por sus rivales. Y sí, la plantilla del juvenil A tiene futbolistas de orígenes marroquíes, latinoamericanos y, únicamente en dos casos, de origen español.

La mayoría de las jugadoras del Pueblo Nuevo son de origen extranjero.

“El papeleo para inscribir a las jugadoras cuyos padres migran de otros países es enorme: contratos de trabajo del padre, de la madre, residencia… es una situación que no sólo no viven las jugadoras “nacionales”; es que tampoco la viven los chicos extranjeros” -denuncia el entrenador del equipo, Antonio Cantarero.

Cantarero es un clásico de los banquillos en Terrassa. Décadas dirigiendo a distintos clubes de la ciudad (aunque reconoce que en su corazón siempre hay un lugar preferencial para Les Fonts), y ahora entrena y enseña a jugar a unas chicas que hasta la adolescencia, en la mayoría de los casos, simplemente jugaban en alguna plaza pública o, tal vez, no le habían pegado una patada ni a una lata por la calle.

“La estructura del actual Pueblo Nuevo nació hace un par o tres de temporadas. Un grupo de chicas quería jugar al fútbol y se fueron uniendo cada vez más… ninguna había jugado antes y claro, nos goleaban”.

Son muchas las razones por las que el juvenil A femenino del Pueblo Nuevo es un equipo singular, pero la que más llama la atención es su puntuación en la tabla. “Somos de los pocos equipos de Catalunya que figuran con puntuación negativa en la clasificación”.

“La historia de los menos tres puntos es por un partido que nunca se jugó” – cuentan Inass y Malak– “bajamos del coche, oímos cómo nos llamaban el equipo de las moras, nos volvimos a subir al coche y nos largamos”.

El pensamiento general del equipo es que no podían permitir las descalificaciones, ni dentro del campo ni fuera de él, pero, tarde o temprano, sabían que volvería a pasar. Y poco más de un mes después, llega el partido de Andorra.

“Lloré mucho tras ese partido, tras Andorra. Fueron muchas emociones juntas”. En el Principado debutó Imane tras varias jornadas de espera, pero no recuerdan en el vestuario ese encuentro por el debut de su compañera. “En Andorra fue el primer partido en el que nos sentamos”.

«En Andorra nos sentimos despreciadas por el árbitro porque no nos defendió».

Acción dentro del área que defiende el Pueblo Nuevo. La defensa egarense hace penalti a la delantera local y ésta, con desprecio, le espeta: “morita de mierda”. El colegiado está cerca, pero no actúa ante el insulto. “Nos sentimos despreciadas por el árbitro porque no nos defendió -asegura Hind- “nuestra reacción fue sentarnos”.

Y así hicieron: quietas, sentadas sobre el césped, esperaron una disculpa que nunca llegó. Finalmente, aceptaron levantarse tras varios minutos y continuar el partido. Porque, al fin y al cabo, no querían complicaciones. Al Andorra, una vez se reanudara el juego, le quedaba por lanzar el penalti… y Saloua, la portera, lo detuvo. Explosión de alegría.

El Pueblo Nuevo perdió ese partido 3-0 y es uno de los mejores resultados que han obtenido esta temporada. Son colistas del Grupo 2 de la Segunda División Juvenil Femenina. El balance, para cuando el Ullastrell visita su campo, es de cero victorias, cero empates y 17 derrotas; 1 gol a favor y 108 en contra y los famosos menos tres puntos.

El Ullastrell es antepenúltimo, únicamente ha ganado un partido (al Pueblo Nuevo, en la primera vuelta, por 2 tantos a ninguno) y necesita la victoria para huir de la zona baja. El encuentro lo dominan las visitantes, pero hay algún acercamiento local peligroso. “Nos falta creérnoslo” -dirá la capitana del Pueblo Nuevo, Hind, una vez acabado el partido.

El dominio del Ullastrell se transforma en dos goles casi seguidos que sentencian el partido en el minuto 20 de la primera mitad. El tercer y definitivo tanto llega en el 35. Es la decimoctava derrota del Pueblo Nuevo y el espectador neutral pensará que, si no son capaces de ganar a las antepenúltimas en casa, quizás no ganen ningún otro partido.

«Nos hemos encontrado con partidos en los que perdemos de 12 en el que nosotras salimos contentas y las rivales rabiando».

“Nos da igual. Jugamos para divertirnos, disfrutamos con la competición y con los entrenamientos” -afirma Kholoud, jugadora del Pueblo Nuevo, que añade- “Nos hemos encontrado con partidos en los que perdemos de 12 en el que nosotras salimos contentas y ellas rabiando. Y es porque como vamos últimas, creen que nos pueden meter 30… y realmente les cuesta. ¡Ni siquiera somos el equipo más goleado de la liga!”

No son las derrotas lo que más duele a este equipo, son los insultos que reciben. “Desde el partido de Andorra, sentimos que en ocasiones los árbitros no intervienen cuando se producen actitudes claramente racistas o faltas de respeto graves”. Y es que poco después del Caso Principado, tuvieron el Caso Martorell. “Llegábamos tarde al partido en Martorell y le pedí una prorroga al árbitro” -reconoce el entrenador, Cantarero- “es un derecho que tenemos los clubes, podemos llamar y pedir prorrogar el inicio 30 minutos sin dar explicaciones. A ese partido -continúa- llegábamos tarde porque no teníamos coches disponibles y yo tuve que dar dos vueltas para llevar primero a cuatro jugadoras y luego a otras cuatro… y eso por la carretera de Martorell ¡que tiene muchas curvas! Bueno, pues el árbitro tenía prisa, porque jugaba el Barça o por lo que fuera, y decidió anular el partido cuando aún teníamos de margen siete minutos”. [El partido se acabó jugando el 2 de marzo con marcador de 4-0].

Denuncian que han recibido muy poca ayuda de los árbitros, muy pocos han detenido el juego ante los insultos que reciben. “Yo creo que la liga, el resto de los equipos, estarían contentos si el equipo de las moras se retirara”.

El creixement del futbol femení a Europa

Hind y Kholoud son las mayores del equipo y el año que viene tendrán ficha sénior. Ambas entrenan a equipos femeninos de las categorías inferiores del club. De hecho, Hind entrena a Malak, de 12 años, que es también compañera en el juvenil. «Mírala -dice Hind- ¡con 12 años jugando contra chicas de 18! Claro que le costó al principio, vino y no sabía chutar la pelota, pero ahora en su liga va líder”. Ambas, Hind y Kholoud, dicen sentirse cada día más orgullosas del equipo de las moras, porque, dicen, van a mejor. Y añaden: «no jugamos para ganar. Lo hacemos para que cada vez más chicas como Inass se apunten y jueguen».

Han pasado tres meses largos desde el partido en casa ante Ullastrell y el Pueblo Nuevo 2002, de la segunda juvenil femenina, sigue sin ganar, pero cada día son más las chicas que, como Imane, cogen un autobús preparadas para jugar a fútbol.

Author: Alejandro Criado

Redactor d’esports (i del que calgui) a Terrassa i a Sabadell. Em podeu trobar a Twitter @criadovalverde

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