Javier García Romero

Javier García: ‘No son formas’

No son formas

Artículo de Javier García Romero

Secretario de Organización del PSC Terrassa y Concejal en el Ayuntamiento de Terrassa

Hace ocho meses que el mandato del gobierno de Txt y ERC empezó en el Ayuntamiento de Terrassa. Un tiempo en el cual se han sucedido diferentes actuaciones, algunas con más acierto que otras, pero sin un relato ni un sólido contenido ideológico. Sin embargo, el propósito de este artículo no es analizar el fondo o el argumento de las principales acciones que el gobierno municipal ha llevado a cabo en este tiempo. El que pretendemos es evidenciar las formas, los procedimientos, y las actitudes de este gobierno. Y es que en democracia ocurre que las formas y los procedimientos son muy importantes. De hecho, a veces, incluso pueden llegar a determinarlo todo.

Empezaron el mandato eliminando muchas competencias del Pleno (suyo de la soberanía municipal) y traspasándolas a la Junta de Gobierno. Una decisión legal y legítima pero, ¿era este el mensaje de “nueva política” que querían enviar a la ciudadanía aquellos que llevan 15 años gobernando la ciudad? Parece que sí. Seguimos con un cambio de horario de los plenos, dificultando de este modo la participación de la ciudadanía en el seguimiento y control de los órganos de gobierno municipales.

Nos subieron los impuestos y aprobaron unos presupuestos que disminuían las inversiones

Otra decisión que tomó el gobierno municipal fue la de dejar a la oposición fuera del Consejo de Gobierno del Consorcio Sanitario de Terrassa, cosa que reclamaba ERC cuando estaba a la oposición y que ahora no aplica cuando gobierna, y a la cual Alfredo Vega como alcalde sí que accedió. Seguidamente nos subieron los impuestos y aprobaron unos presupuestos que disminuían las inversiones y aumentaban el gasto en sueldos y en partidas de comunicación.

Todas estas medidas tienen un denominador común: las malas formas. Ninguna de estas decisiones fue adoptada a través del diálogo o el acuerdo, con ningún grupo municipal, ni con ninguna entidad o asociación de Terrassa. Nadie duda de la legitimidad de la mayoría absoluta que tiene Ballart con ERC, pero las maneras de hacer definen cuáles son las voluntades de un gobierno. Sin embargo, podríamos aceptar que esta es la manera de hacer de este equipo de gobierno municipal: aplicar la mayoría absoluta en todo aquello que deseen sin hablar con nadie que no sea de su grupo. Esto, aunque criticable, sería legítimo.

Ninguna de estas decisiones fue adoptada a través del diálogo o el acuerdo, con ningún grupo municipal, entidad o asociación de Terrassa

El problema está en cuando crees que la mayoría de la cual disfrutas te permite hacerlo todo. Y aquí es donde nos tendrán delante. En varias ocasiones durante el poco tiempo que llevamos de mandato hemos podido comprobar como desde el gobierno municipal han querido imponer su criterio, pasando por encima de cualquier otra voluntad, incluso de la que marca la normativa. Se saltaron el Reglamento de Participación Ciudadana cuando aprobaron los presupuestos y ordenanzas sin pasar por los Consejos Municipales de Distrito. Y en el pleno del mes de enero se quisieron volver a saltar las normas, en este caso el Reglamento Orgánico Municipal, cuando pretendían incluir una moción en el orden del día del pleno a diez horas antes de iniciar la sesión.

Se saltaron el Reglamento de Participación Ciudadana cuando aprobaron los presupuestos y ordenanzas sin pasar por los Consejos Municipales de Distrito

Un intento que, todavía en el supuesto de no ser ilegal, sí que sería totalmente reprobable desde el punto de vista político y hablaría por si suele de la calidad ética y moral del gobierno. Pero, además, estamos hablando de una vulneración de la norma. Sabemos que a ERC no le importa saltarse las leyes (excepto cuando llegan las consecuencias), pero que el grupo de Ballart accediera a esto merece ser destacado.

Estamos hablando de una vulneración de la norma. Sabemos que a ERC no le importa saltarse las leyes

Este puede ser uno de los efectos de no gestionar bien una mayoría absoluta: hacer el que te da la gana. Si a esto le añadimos la actitud de algunos de los regidores del equipo de gobierno, quienes en el mismo lleno tuvieron la mala educación de insultar y faltar el respecto a la oposición, la teoría se confirma. Solo alguien que se cree superior moralmente puede atreverse a decir “machista” o “racista” a un compañero de pleno, pero, si además lo hace con la tranquilidad de una mayoría absoluta que le apoya, la situación es más preocupante.

Punto aparte merece la actuación del alcalde. No pediremos a Ballart que sea cómo Vega, sabemos que es un imposible. Pero sí que es exigible al alcalde que ejerza de alcalde, que medie, que ponga orden y que no permita que ciertas situaciones se produzcan. El alcalde es el máximo responsable, no solo del gobierno municipal, sino también del Ayuntamiento en pleno, y es obligación suya evitar que los reglamentos se violen o que regidores de su equipo insulten a otros miembros del plenario municipal.

Para que la ciudadanía recupere la confianza en las instituciones democráticas hay que acabar con muchos vicios, y uno de ellos son las malas formas.

Author: Javier García Romero

Estudiante de Derecho en la Universitat Autònoma de Barcelona.

Secretario de Organización del PSC en Terrassa y Concejal en el Ayuntamiento de Terrassa
Secretario de Política 2.0 del PSC en Terrassa.
Representante del Grupo Municipal del PSC en Terrassa en el Consejo Municipal del Districto VI, Sant Pere Nord, Sant Llorenç, Les Arenes, Can Montllor, La Grípia, Ègara, Can Tusell i la Font de l’Espardenyera.

jgarciaromero@socialistes.cat

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